MANIFIESTO

Elige a alguien al azar y convéncele de ser el heredero de una inmensa, inútil y asombrosa fortuna – digamos 5000 hectáreas de Antártida, o un viejo elefante de circo, o un orfanato en Bombay, o una colección de manuscritos alquímicos. Al final terminará por darse cuenta de que por unos momentos ha creído en algo extraordinario, y se verá quizás conducido a buscar como resultado una forma más intensa de existencia.
“Terrorismo Poético” de CAOS: Los Pasquines del Anarquismo Ontológico, Hakim Bey

Hacemos Juegos de Rol.

Somos dos, Roberto (FrankenRol) y Álvaro (Jardín Atómico). No somos una editorial, no tenemos ningún afán de lucro porque pese a la increíble acogida (que os agradecemos un montón), que ha tenido nuestro primer lanzamiento, lo nuestro es hacer juegos. Imaginar mundos y darles vueltas como si existieran de verdad, esa actividad tan aparentemente inútil y al mismo tiempo apasionante. Seguro que sabéis de qué hablo. Valiéndonos de la ética del DIY, “Do-It-Yourself”, que tan bien le sienta a otros ámbitos culturales minoritarios y divertirnos con ello. Algo que suena casi como pasado de moda.

Los JDR en realidad son un mal negocio. Con un libro y unos papeles puedes pasártelo increíblemente bien todo el tiempo que quieras. No necesitas que tus nuevos manuales sean compatibles con ningún “aparato” o “mecanismo actualizado” pese a lo que nos quieran hacer pensar. La energía que alimenta los JDR es la creatividad propia. Nuestra imaginación es su gasolina. Ese es su punto fuerte, su potencial incomparable. Solo hay que ver las magnificas ediciones de retroclones y juegos de regusto old school que florecen por internet o incluso en papel. Los sistemas y reglas, absurdos o no, siguen siendo tan validos hoy como cuando se escribieron. Por eso son un mal negocio, porque realmente son duraderos, eternos casi… .

Las cosas han cambiado en este mundillo, los modelos comerciales mutan a toda velocidad y nos llevan a algún sitio en el que seguramente no nos gustará demasiado estar. Nuestro objetivo en medio de todo ese torbellino es ofreceros algunos juegos, los mismos que jugamos nosotros. Aportar nuestro granito de arena a este pasatiempo maravilloso.

Damos lo que tenemos y podemos. Los juegos que nos gustaría jugar, sencillos y directos. Lo mejor escritos y presentados que podemos. Volviendo un poco a ese sano amateurismo que tenía este ámbito lúdico no hace demasiado tiempo. Antes de que los fabricantes de muñecas o de figuritas vieran en esto un negocio que realmente no les interesa. Porque a la larga la única manera de amasar dinero con un juego de rol es convertirlo en otra cosa y eso es justo lo que la Sociedad del Dado Cornudo no busca.

Nosotros hacemos Juegos de Rol. Pequeños y esperamos que dignos Juegos de Rol.

Sólo eso.